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domingo, 30 de enero de 2011

YEMEN TRATA DE CONTENER EL DESCONTENTO POPULAR


YEMEN TRATA DE CONTENER EL DESCONTENTO POPULAR

EL PUÑO ARABE


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El partido gobernante aboga por el diálogo con la oposición

PÚBLICO SANÁ 30/01/2011 00:00

Una revuelta, la de Egipto, que llega sólo dos semanas después de la caída de Ben Ali en Túnez. Los altercados se están propagando tan rápido que casi no ha dado a tiempo a analizar que está pasando y por qué el Magreb es un polvorín. El país que puede seguir la revuelta es Yemen.

Todo comenzó en Túnez el 17 de diciembre, en un pequeño pueblo en el que un joven en paro y que ante su situación se inmola a lo bonzo.

Paralelamente y por esas fechas se producen protestas por la situación social en Argelia, Marruecos, Libia o Mauritania.
La mecha se extiende por el norte de África hasta llegar a Egipto donde estamos viviendo un movimiento de protesta contra Hosni Mubarak que lleva más de tres décadas en el poder.

Conatos de revuelta se han producido en todo Oriente Próximo en países como Siria, Jordania, Arabia Saudí y en Yemen.

Es en este pequeño país, pobre y con el líder que más tiempo lleva en el poder de los países musulmanes tras el libio Gaddafi donde se produce el caldo de cultivo para continuar con las revueltas.
De continuar esta situación, todo apunta a que a Alli Abdullah Saleh no le sucederá su hijo y heredero.

Partidarios del Gobierno acudieron ayer a enfrentarse a los opositores. REUTERS

PARTIDARIOS DEL GOBIERNO ACUDIERON AYER A ENFRENTARSE A LOS OPOSITORES. REUTERS

En un intento de evitar que Yemen siga el camino de Túnez y Egipto, el partido en el poder abogó ayer por el diálogo con la oposición, después de que docenas de manifestantes pidieron ayer la salida del presidente Alí Abdulá Saleh, que lleva en el poder desde 1978, y se enfrentaron a partidarios del Gobierno y a policías vestidos de paisano.

Los manifestantes, muchos de ellos periodistas yemeníes, trataron de acudir a la embajada egipcia en Saná, en un gesto de solidaridad con las protestas que han hecho temblar las calles del mayor país árabe. “Alí, vete, vete” o “El pueblo quiere la caída del régimen”, cantaban los manifestantes.

No hubo víctimas mortales en la protesta, si bien la activista Tawakel Karman denunció que un miembro de las fuerzas de seguridad vestido de civil trató de atacarla con una daga y un zapato, pero fue frenado por otros manifestantes.

Karman, que ha liderado varias de las convocatorias de los últimos días, pidió que el próximo jueves 3 de febrero se celebre en todo Yemen el “Día de la Ira”.

Fue la última de las protestas que sacuden Yemen desde hace una semana. Aunque el viernes fue un día tranquilo, el jueves fueron 16.000 los yemeníes que salieron a la calle reclamando cambios radicales.

El partido gobernante, el Congreso Popular General, trató ayer de aplacar las protestas.
“Pedimos a todos los partidos políticos que trabajen para hacer del diálogo un éxito y para preparar las próximas elecciones”, indicó un comité del partido, según una agencia oficial de noticias citada por Reuters.

EL PAÍS ÁRABE MÁS POBRE

En Yemen, el país más pobre de la península Arábiga, más del 40% de la población vive con menos de dos dólares al día y el 35% está desempleado.

El presidente Saleh lleva 33 años en el poder y fue reelegido en 2006 para un nuevo mandato de siete años, pero si se aprueba una enmienda a la Constitución que ha sido planteada en el Parlamento, podría detentar de por vida la jefatura del Estado.
Las actuales protestas parecen ser en parte una reacción al intento del Congreso Popular General de enmendar la Carta Magna.

El partido dio marcha atrás la semana pasada para calmar el descontento popular y dejó caer la idea alternativa de limitar el cargo presidencial a dos mandatos de cinco o siete años.

En la masiva manifestación del pasado 27 de enero, convocada por los principales partidos de la oposición yemení, miles de personas exigieron al presidente Alí Abdalá Saleh que no reforme la Constitución para presentarse a una nueva reelección.
“No a lareelección, no a la sucesión” fue uno de los eslóganes más coreados en la marcha.
Saleh es un aliado clave de Washington en la lucha contra la rama yemení de Al Qaeda, vinculada a la somalí.

UNO DE LOS PAÍSES MÁS POBRES DEL MUNDO

YEMEN SE SUMA A LAS REVUELTAS EN EL MUNDO ÁRABE Y PIDE UN CAMBIO DE RÉGIMEN



  • Con las revueltas de Túnez y Egipto como ejemplo, miles de personas exigen en Saná la renuncia del presidente



  • REPÚBLICA/AGENCIAS | SANÁ (YEMEN)PUBLICADA EL 27-01-2011

    INSPIRADOS EN LAS REVUELTAS DE TÚNEZ Y EGIPTO, MILES DE PERSONAS SE MANIFESTARON HOY EN LA CAPITAL DE YEMEN, SANÁ, CONVOCADAS POR LA OPOSICIÓN, PARA PEDIR LA RENUNCIA DEL PRESIDENTE ALI ABDALLAH SALEH, EN EL PODER DESDE HACE 32 AÑOS.

    “EL PRESIDENTE TUNECINO SE FUE DESPUÉS DE 20 AÑOS, 30 EN YEMEN SON SUFICIENTES”, SE LEÍA EN ALGUNOS CARTELES, EN ALUSIÓN A LA REBELIÓN QUE ACABÓ CON LA SALIDA EN TÚNEZ DEL PRESIDENTE ZINE EL ABIDINE BEN ALI EL PASADO 14 DE ENERO.

    La oposición convocó a varias manifestaciones en la capital, según los organizadores. La mayor se llevó cabo junto al campus de la Universidad de Saná. “Rey Abdullah, aquí tenemos a Ali Abdullah”, gritaron los manifestantes en alusión al rey saudí, Abdullah bin Abdulaziz, que dio refugio al derrocado presidente de Túnez.

    “La gente quiere un cambio de presidente. No a la extensión (de su mandato). No al poder hereditario”, corearon. El presidente Ali Abdala Saleh, en el poder desde 1978, fue reelecto en setiembre de 2006 para un nuevo mandato de siete años.

    Las revueltas que se vienen sucediendo en el mundo árabe comenzaron semanas atrás en Túnez, cuando un vendedor se quemó a lo bonzo luego de que la policía no lo dejara trabajar aduciendo que carecía de permiso laboral. Su caso motivó violentas protestas que terminaron con la destitución y fuga de Ben Ali.

    Egipto también es desde hace dos días un hervidero, con manifestaciones en varias ciudades para exigir la renuncia del presidente Hosni Mubarak, en el poder desde hace 30 años.

    Todas estas marchas reclaman por el enorme desempleo, una mayor libertad y el fin de un régimen considerado corrupto que ahoga cualquier oposición política.
    Conflicto de Yemenyemen conflicto

    EnYemen se superponen dos conflictos: el que enfrenta al gobierno con la guerrilla huthi, de religión chií-zaidí, en el norte del país, y las revueltas en la región de Adén, motivadas por el escaso desarrollo del antiguo Yemen del Sur.

    Durante siglos, el interior de Yemen estaba dominado por tribus dirigidas por imanes de la orientación zaidí, una rama del islam chií, a veces bajo soberanía del Imperio Otomano. 

    A partir de 1839, Adén y la costa meridional formaban una colonia británica.
    Tras la retirada de las fuerzas otomanas en 1918, el imán zaidí de Saná constituyó el reino mutawakilí de Yemen. 

    En 1962, un golpe de estado republicano suscitó una guerra civil que duró hasta 1970, con las fuerzas republicanas apoyadas por tropas egipcias y las monárquicas financiadas por Arabia Saudí. 

    Terminó con la victoria republicana.

    A partir de 1963, dos guerrillas socialistas se sublevaron contra el poder colonial británico en el sur. Forzaron la retirada inglesa en 1967 y declararon una república que dos años más tarde tomó un rumbo marxista, aliada de Rusia, China y Cuba. 

    Tras dos décadas de negociaciones, ambos países —el sur socialista, con un bajo nivel de vida, el norte tribal, conservador y más rico— se unificaron en 1990.
    Cronología
    1630 Un imán zaidí expulsa la administración otomana del interior de Yemen y funda un estado independiente.
    1839 Gran Bretaña crea el Protectorado de Aden, con influencia sobre las zonas meridionales de Yemen.
    1872 Tras la fragmentación del imanato zaidí, el Imperio Otomano recuperael interior y convierte Saná en capital de la zona.
    1904 El Imperio Otomano y el Británico acuerdan el trazado de la frontera entre las regiones que dominan.
    1918 El imán zaidí Yahia Mohamed declara independiente la zona otomana de Yemen.
    1926 Yemen del Norte, bajo el imán Yahia, adopta el nombre de Reino Mutawakalí de Yemen.
    1962 Un golpe de estado republicano derroca a Mohamed Badr, nieto de Yahia, en Saná. Se inicia una guerra civil. El bando republicano recibe apoyo de Egipto y el monárquico, de Arabia Saudí.
    1963 Dos guerrillas socialistas inician ataques contra las fuerzas británicas en Aden.
    1963 Gran Bretaña se retira. Aden se proclama capital de la República Popular de Yemen del Sur.
    1969 Egipto y Arabia Saudí retiran sus apoyos a la guerra civil en el Norte. El bando republicano se mantiene en el poder en Saná.
    1970 Yemen del Sur inicia un rumbo marxista y se llama República Democrática Popular de Yemen.
    1978 Alí Abdulá Saleh, zaidí, asume la presidencia de Yemen del Norte.
    1986 Una lucha entre diferentes alas del partido único debilita el gobierno de Yemen del Sur.
    1990 Tras años de negociaciones, Norte y Sur se unifican, con Saleh como presidente.
    1994 El descontento en Aden estalla en violencia. Yemen del Sur se declara independiente. El ejército del norte invade la zona y restablece la unidad.
    2004 El líder eligioso zaidí Husein Badredin Huthi se subleva contra el gobierno en la zona norteña. Muere en combate.
    2007 El gobierno y los insurgentes del clan Huthi acuerdan un tregua.
    2008 Estalla una nueva ronda de combates cerca de Saná.
    2009 Se recrudecen las revueltas en Aden contra el gobierno de Saná. Nuevos combates en Sadá.

    Poco después, una serie de asesinatos políticos en el sur fueron atribuidos a islamistas radicales financiados por el norte; en protesta, el sur volvió a declararse independiente. Estalló una guerra civil de dos meses que terminó con la victoria del norte, apoyado por ex yihadistas afganos, y la reunificación del país.

    En junio de 2004, un nuevo conflicto estalló en la frontera norte: el clérigo chií-zaidí Husein Badredín Huthi, dirigente de un movimiento fundamentalista llamado Juventudes Creyentes, se sublevó contra el poder central. 

    El gobierno le acusa de querer imponer una ideología integrista para colocar de nuevo un imán al frente del estado, mientras que sus seguidores lo niegan y ponen el acento en criticar la política exterior de Yemen, favorable a Estados Unidos. 

    A veces se describe erróneamente como un conflicto religioso de suníes contra zaidíes; en realidad, gran parte de la población —entre el 25 y el 40%— son zaidíes, entre ellos muchos altos cargos y el propio presidente yemení, Alí Abdalá Saleh.

    Husein Huthi murió en combate en septiembre de 2004. 

    Desde entonces el movimiento está dirigido por su hermano Abdelmalik Huthi. Hubo combates esporádicos en 2005 y 2007. 

    En febrero de 2008, gobierno y rebeldes firmaron una tregua en Doha. 

    No duró: en abril volvió a haber combates y se registraron escaramuzas incluso cerca de la capital Saná. Las fuerzas gubernamentales cercaron varias aldeas que supuestamente ofrecían refugio a los sublevados. 

    En julio, Saná anunció una tregua unilateral, pero en marzo de 2009, las tensiones volvieron a subir y se registran incidentes que causaron la muerte de al menos 6 soldados. En agosto, una nueva ronda de combates incluía ataques aéreos.

    Desde 2004, los tiroteos se han cobrado más de mil muertos, unos 700 en el bando gubernamental y varios centenares entre los rebeldes. El gobierno yemení acusa a Irán de mover los hilos del conflicto para colocar una cabeza de puente chií en la Península Arábiga, algo que Teherán niega.

    Aden

    En abril de 2008 estallaron además protestas en Aden, que se saldaron con un soldado muerto y 200 detenidos. 

    La sensación de estar abandonado por el gobierno central y no recibir inversiones —el nivel de vida en el sur es mucho más bajo que en el norte, pese a una mayor alfabetización— fortalece los movimientos que piden volver a la independencia. 

    En abril de 2009, las revueltas volvieron a intensificarse y murieron 16 personas, entre ellos 5 policías. La celebración anual del día de la reunificación trajo más protestas en Aden y causó tres muertes. En junio y julio continuaron las protestas, las detenciones masivas y muertes ocasionales.

    Un tercer aspecto conflictivo es el ocasional secuestro de trabajadores o turistas europeos o americanos por parte de varias tribus yemeníes
    . 
    Normalmente no tienen motivos ideológicos sino que utilizan a los extranjeros como moneda de cambio para conseguir mejorías económicas en su zona o la liberación de familiares detenidos.
     Casi siempre se resuelven sin violencia y habitualmente, los secuestrados reciben un trato correcto.


    jueves, 20 de enero de 2011

    Pavor en los regímenes árabes ante el riesgo de que cunda el ejemplo


    Thursday 20 january 2011

    Pavor en los regímenes árabes ante el riesgo de que cunda el ejemplo

    Pavor en los regímenes árabes ante el riesgo de que cunda el ejemplo
    El fantasma de la Revolución del Jazmín presidió la cumbre económica de la Liga Árabe. Los conatos de protestas se suceden estos días en algunos de esos países, siguiendo el ejemplo tunecino.
    Kaos. Internacional | Gara | Hoy a las 12:45 |
    www.kaosenlared.net/noticia/pavor-regimenes-arabes-ante-riesgo-cunda-ejemplo
    Dabid LAZKANOITURBURU
    El secretario general de la Liga Árabe, Amr Mussa, urgió a responder a la «cólera y la frustración sin precedentes» de la población de los regímenes árabes, la mayoría de ellos puras autocracias, durante la primera cumbre de este organismo desde la rebelión popular en Túnez.
    «La revolución en Túnez no es ajena a lo que estamos discutiendo aquí», señaló Mussa ante los 22 miembros de la organización panárabe, convocados para debatir cuestiones económicas.
    «El alma árabe está herida por la pobreza, el paro y el retraso en los índices de desarrollo», señaló, para instar al logro de «resultados reales» para mejorar las condiciones de vida de las poblaciones de esos países.
    La cumbre se clausuró, no obstante, con una declaración final que no menciona a Túnez y se limita a apostar por «seguir adelante en materia de desarrollo humano, tecnológico y económico». Y es que más vale no mentar la soga en casa del ahorcado. El anfitrión de la cita, el raïs egipcio Hosni Mubarak, quien a sus 82 años y una grave enfermedad aspira a ser reelegido este mismo año o, a lo más, a designar como heredero a su hijo Gamal, se cuidó muy mucho de hacerlo. No obstante, el raïs egipcio, quien acaba de consolidarse en el poder en unos comicios presidenciales boicoteados por la hostigada oposición, tanto islamista como laica, alertó de que el desarrollo económico y social se ha convertido «en una cuestión que concierne a nuestro futuro, nuestra continuidad y constituye una exigencia para la seguridad nacional».
    Egipto, en el punto de mira
    Precisamente, el escritor barcelonés Juan Goytisolo, experto en el mundo árabe y quien reside en Marrakech, augura que Egipto es el país que más fácilmente podría contagiarse del espíritu revolucionario vigente en Túnez, no sólo por las similitudes entre Mubarak y el ex presidente Ben Alí y por el ahogo de la oposición política, sino porque, como en el caso tunecino, en el país árabe más poblado del mundo, está aumentando la pobreza exponencialmente.
    Como única medida concreta, la Liga Árabe confirmó un compromiso, ya formalizado en la cumbre económica árabe de 2009 en Kuwait, de crear un fondo de 2.000 millones de dólares para ayudar a las pequeñas y medianas empresas y para fomentar el empleo.
    El presidente de Sudán, Omar al-Bashir, cuyo país vive un proceso de secesión del Sur, participó en la cumbre horas después de que ordenara detener al principal líder opositor islamista. Hassan al-Turabi había manifestado su creencia de que el país africano podría ser escenario de protestas similares a las que se registran en Túnez.
    En público, los regímenes árabes han intentado minimizar la impresión de que la crisis tunecina podría reproducirse en otros países, aunque no han podido ocultar su inquietud.
    Tiros e inmolaciones
    Muchos países árabes han registrado estos días protestas opositoras y contra la carestía de la vida y el desempleo, como en Sudán, Egipto, Jordania y Yemen. En Egipto, Mauritania y Argelia han tenido lugar varios episodios de inmolaciones e intentos de suicidio, los dos últimos ayer en este último país y protagonizados por una mujer y un padre de familia.
    En Sudán, la oposición exige el «fin del régimen totalitario» de Jartum y llama abiertamente a una sublevación popular.
    En Yemen, las Fuerzas de Seguridad dispersaron el pasado martes con disparos al aire una manifestación de estudiantes en la capital, Sanaa, que apoyaba a los hermanos tunecinos y apelaba a los «pueblos árabes a rebelarse contra sus dirigentes».
    Argelia fue escenario los primeros días de enero de protestas contra el alza del precio de los productos básicos que se saldaron con al menos cinco muertos y 800 heridos.
    La protesta, conjurada con la promesa gubernamental de reducción de precios, fue un toque de atención a un régimen presidencialista, liderado por Abdelaziz Buteflika, quien aspira a mantenerse en el poder tras las presidenciales de 2012.
    Ayer mismo, el número dos del movimiento islamista FIS, Ali Belhadj fue llevado ante el juez y acusado de «atentado contra la seguridad del Estado» e «incitación a la rebelión armada» tras haber sido detenido durante el conato de levantamiento de principios de mes.
    El FIS, que venció en las municipales de 1991, vio frustrado su triunfo en las inmediatas elecciones parlamentarias por un golpe de Estado protagonizado por el histórico Frente de Liberación Nacional argelino que provocó una rebelión armada islamista y una guerra civil y la deriva de Argelia hacia un sistema caracterizado por la corrupción y el nepotismo.
    Ecos en el reino alauí
    Tampoco pintan bien las cosas para la monarquía alauí de Marruecos. Escenario a finales de 2010 de marchas multitudinarias contra el deterioro de las condiciones económicas y sociales (20.000 manifestantes en Tinghir, en la cordillera del Atlas) y de manifestaciones estudiantiles de apoyo a la revuelta tunecina estos días, los analistas discrepan sobre la posibilidad de que cunda el ejemplo. Las similitudes económicas y políticas -el partido fantasma creado por el consejero del rey, Fuad Ali El Himma es un calco del RDC tunecino- invitan al optimismo, frustrado por algunos análisis que destacan el hecho de que la estructura jerárquica de su sociedad y los lazos feudales absorben la ira popular y contribuyen a mantener el statu quo.
    Por si acaso, la Policía marroquí ha recibido órdenes de intensificar la vigilancia «en lugares sensibles» y a la vez, de evitar «roces» con los ciudadanos. Por de pronto, el Gobierno títere, que responde al dictado del rey Mohamed II, ha descartado estos días una eventual subida de los precios de productos subvencionados como el azúcar, el gas butano o la harina.
    Robert Fisk, corresponsal del diario británico «The Independent» y una voz autorizada a la hora de opinar sobre el mundo árabe, se muestra precavido estos días en artículos de opinión y entrevistas y muestra su temor de que los regímenes árabes se salven de la quema por el apoyo de Occidente, y su temor a un auge del islamismo.
    No obstante, Fisk concluye recordando que esos líderes y dictadores «están temblando de miedo. Y eso es bueno».
    Se mantiene la pugna entre las protestas y las promesas de un Gobierno acorralado
    Miles de tunecinos volvieron a salir a la calle desafiando el estado de excepción para exigir la retirada de miembros del antiguo régimen y la disolución del partido del derrocado presidente Ben Alí (RCD).
    Muestra de la precariedad de la situación del Ejecutivo de «unidad nacional», el ministro de Exteriores, Kamel Morjane, salió sin dar explicaciones y precipitadamente de Egipto en plena cumbre de la Liga Árabe y delegó su puesto al embajador en El Cairo.
    Una quinta ministra, la cineasta Mufida Tatli, renunció a la cartera de Cultura mientras el opositor pero tolerado FDLT anunciaba como definitiva la suspensión de la colaboración con el Gobierno, liderado por tecnócratas ligados a la formación política de Ben Alí.
    Todo ello en vísperas de que el Gobierno tuviera previsto celebrar hoy su primer Consejo de Ministros.
    Pero la situación está fuera de control gubernamental y el Ejecutivo sigue haciendo promesas y anuncios sobre la marcha. El ministro de Desarrollo Regional, Najib Chebbi, aseguró que todos los presos políticos, incluidos los islamistas, fueron puestos en libertad ayer mismo.
    Chebbi, líder del PDP (otra de las formaciones toleradas por Ben Ali y que ha sido invitada a participar en el Gobierno, afronta una seria oposición interna de las bases, que le urgen a dimitir. Él se defiende asegurando que el primer ministro, Mohamed Ghannuchi, le habría asegurado que si no aceptaba el acuerdo de participar en un Gobierno de unidad, «los militares darían un golpe de Estado».
    Por de pronto, la Policía antidisturbios vigiló de cerca las manifestaciones de ayer pero aseguró tener órdenes de no utilizar gases lacrimógenos. Igualmente, anunció que el estado de excepción vigente se reducirá paulatinamente «a medida que se vuelva a la normalidad».
    La ONU anunció que ha recibido informes que dan cuenta de la muerte de más de un centenar de personas por la represión policial en las últimas cinco semanas.
    Finalmente, tres partidos de oposición prohibidos hasta la fecha han sido legalizados en los últimos días, según confirmaron fuentes internas de esas formaciones.
    Se trata de los ecologistas de Túnez Verd, del Partido Socialista y del Partido del Trabajo Patriótico y Democrático.
    No había noticias sobre la legalización del Partido Comunista y del CPR, de Moncef Marzuki, muy presentes en la revuelta popular. También seguían ilegalizados los islamistas del movimiento Ennhada, (Renacimiento). GARA
    Por noticias-alternativas.redacción Publicado en: portada 
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