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lunes, 14 de febrero de 2011

Adiós a la polémica cláusula suelo en un banco y dos cajas


HIPOTECAS | Ordenan la ejecución provisional de la sentencia 'antisuelo'

Adiós a la polémica cláusula suelo en un banco y dos cajas

Extracto de la sentencia del Juzgado nº 2 de Sevilla.
Extracto de la sentencia del Juzgado nº 2 de Sevilla.
  • Los afectados no tendrán que esperar que el dictamen judicial sea firme
  • Las entidades financieras no podrán incluir este punto en sus hipotecas y disponen de dos meses para eliminarla del resto de contratos ya firmados
Decenas de miles de hipotecados españoles están de enhorabuena. El Juzgado de lo Mercantil nº 2 de Sevilla ha decretado la ejecución provisional de la polémica sentencia que condena la cláusula suelo, obtenida por la Asociación de Usuarios de Servicios Bancarios (Ausbanc) frente a las entidades financieras BBVA, Caixa Galicia y Cajamar. De este modo, los afectados no tendrán que esperar que el dictamen sea firme. El banco y las dos cajas en cuestión no podrán incluir este punto en sus hipotecas y disponen de dos meses para eliminarla del resto de contratos ya firmados, según ha informado Ausbanc en un comunicado.
La relevante noticia llega apenas un año después de que los servicios jurídicos de Ausbanc demandaran a numerosas entidades que incluían la 'cláusula suelo' en sus hipotecas. Este punto ha evitado que decenas de miles de hipotecados hayan podido beneficiarse de la caída libre del Euribor, que pasó de máximos, 5,3% en julio de 2008, a mínimos, 1,2% en marzo de 2010, en menos de dos años.
'Los afecatos no se verán perjudicados por el transcurso del tiempo mientras se decide sobre el recurso'
De este modo, tras haber una sentencia favorable en el Juzgado de lo Mercantil nº 2 de Sevilla, en la que se declara la nulidad de la cláusula, ahora se da un paso más. Los afectados podrán beneficiarse de los efectos de dicha sentencia sin necesidad de que sea firme -las entidades financieras implicadas han interpuesto un recurso- mediante la ejecución provisional de la misma. Así, como apunta el comunicado de Ausbanc, "no se verán perjudicados por el transcurso del tiempo mientras se decide sobre el recurso".

Cronología de los hechos

La interposición de la demanda por parte de Ausbanc se presentó el 6 de abril de 2010 ante el Juzgado de lo Mercantil nº 2 de Sevilla. En ésta, se pedía la nulidad de dicha cláusula en los contratos de BBVA, Caixa Galicia y Cajamar. Seis meses después llegaba la histórica sentencia. El 30 de septiembre, este Juzgado dictaba un auto en el que condenaba a las tres entidades a eliminar esta cláusula de sus contratos y a abstenerse de incluirla en lo sucesivo. Una decisión judicial recurrida por las entidades financieras en el punto de mira.
Después del recurso presentado por éstas y a instancias de Ausbanc, el mismo Juzgado dictaba un fallo -27 de enero- en el que se ordenaba la ejecución provisional de la sentencia de 30 de septiembre. Dicho auto recoge el fallo de la sentencia dictada por el magistrado del Juzgado de lo Mercantil nº 2 de Sevilla:
"1º. Declaro la NULIDAD, por abusivas, de las denominadas 'cláusulas suelo' de autos, en los préstamos hipotecarios a interés variable con consumidores, celebrados por las entidades BBVA, CAIXA GALICIA y CAJAMAR, dado el desfase apreciado de las mismas en relación a las cláusulas techo que las acompañan, de conformidad con lo dispuesto en la fundamentación de esta resolución. Condenado a las demandadas a estar y pasar por dicha declaración".
"2º. Condeno a BBVA, CAIXA GALICIA y CAJAMAR a la eliminación de dichas condiciones generales de la contratación y a abstenerse de utilizarlas en lo sucesivo en sus contratos de préstamo hipotecario con consumidores y usuarios".
"3º. Ordeno la publicación del fallo de la presente sentencia, una vez firme, en el Boletín Oficial del Registro Mercantil, así como en un diario de los de mayor difusión de la provincia (...), todo ello a cargo de la demandada y en el plazo de 15 días desde la notificación de la sentencia".
"4º. Inscríbase, asimismo, la presente sentencia estimatoria, junto con el texto de las cláusulas afectadas de autos, en el Registro de Condiciones Generales de la Contratación, expidiéndose los mandamientos oportunos, y a cargo asimismo de la parte demandada (...)".
"5º. Se imponen las costas a las demandadas condenadas".
De esta manera, "este auto de ejecución obliga a las tres entidades financieras citadas a no incluir esta cláusula en los nuevos contratos y les concede un plazo de dos meses para que la eliminen del resto de sus contratos mientras los tribunales resuelven el recurso contra la sentencia del pasado 30 de septiembre", aclara Ausbanc en su nota.
Las cuotas mensuales de miles de hipotecados experimentan una apreciable reducción
Esto significa que los clientes afectados por esta cláusula, que desde Ausbanc se califica como "abusiva", podrán verificar en los próximos meses cómo las cuotas mensuales de sus préstamos hipotecarios experimentan una apreciable reducción.
Ausbanc destaca que resulta especialmente significativo que el magistrado del Juzgado de lo Mercantil nº 2 de Sevilla ha requerido a las entidades financieras condenadas "para prestar la colaboración legalmente exigible a las mismas para el correcto desarrollo de la presente ejecución provisional, bajo los apercibimientos generales de ley, y expreso de desobediencia, en las personas de los representantes legales o responsables oportunos. Sin perjuicio de las multas coercitivas u otras actuaciones ejecutivas a que, en su caso, pudiere haber lugar", se puede leer en el auto.

miércoles, 12 de enero de 2011

TODOS LOS ANALISTAS COINCIDEN: OCCIDENTE está en un callejón sin salida.

¿Han agotado los Bancos Centrales su munición?
@S. McCoy - 21/03/2009
EL diferencial entre la economía real y la financiera sigue creciendo.
Los bancos centrales siguen inyectando un dinero que no existe para poder pagar la deuda.
Poco a poco la crisis nos va familiarizando con términos que nos eran completamente desconocidos hace tan sólo unos meses. Conceptos como subprime, o el NINJA (no income, no jobs, no assets) que da nombre al libro de nuestro joven bloguero Leopoldo Abadía, se han convertido en parte de nuestro vocabulario, anglicismos de traducción más enrevesada que el original y que hemos decidido adoptar en su idioma primigenio.
Una coyuntura tan extraordinaria como la actual está constantemente generando variantes semánticas, nueva terminología que ha venido para quedarse una temporada. Esta semana se ha puesto de moda una denominación adicional: quantitative easing, el último y desesperado intento de los bancos centrales por tratar de activar el flujo de dinero en la economía.
Hoy dedicaremos a lo que es un neologismo para la inmensa mayoría, este post de puente que no vean si da pereza escribir. Me inspiraré en las suaves colinas de Villamanta-Madrid donde disfruto de la familia política cual yerno ejemplar.
Para la mayoría de los analistas tanto económicos como financieros, el quantitative easing hace referencia a una actuación de carácter excepcional por parte de los guardianes de la ortodoxia en virtud de la cual, y toda vez que se han agotado los mecanismos tradicionales de política monetaria como las rebajas de tipos de interés o la relajación del coeficiente de liquidez exigido a las entidades privadas, intervienen directamente en el mercado mediante la compra de unos valores negociados determinados con el fin de aumentar la oferta monetaria en circulación, abaratar los costes de financiación,  procurar una reactivación del crédito y evitar la deflación.
Para algunos autores, comoWillem Buiter, no es exactamente así: es verdad que la expansión del balance de los bancos de bancos entraría dentro de la categoría del quantitative easing pero no es menos cierto que, según el perfil de los activos a adquirir, se podría modificar la composición de dicho balance, en cuyo caso entraríamos en lo que él denomina qualitative easing.
Los Bancos Centrales continúan quemando cartuchos.
Más allá de esa disquisición teórica, que a día de hoy y a los efectos que nos ocupan resulta irrelevante, lo cierto es que tanto el Banco de Inglaterra como la Reserva Federal han decidido tirar por la calle de en medio y seguir quemando unos cartuchos que, al menos desde un punto de vista formal y en la medida en que sus respectivos Tesoros les permitan seguir engordando sus activos, pueden prender indefinidamente. 
The sky is the limit, a costa eso sí de depreciar el valor del dinero en circulación -que es fiduciario, esto es: basado en la confianza en que el emisor atenderá su pago- y sembrar dudas sobre el advenimiento futuro de una inflación disparada como consecuencia de la superabundancia de liquidez.
Prueba de ello es la reacción inmediata de los distintos mercados al anuncio de medidas de este corte: caída de la rentabilidad de los bonos (a más precio, menos retorno); subida fulgurante de las materias primas (anticipando el aumento de los precios); debilidad de la moneda afectada (por incertidumbre sobre su valor que se refleja igualmente en el rebote del oro).
Si Estados Unidos ha comprometido el equivalente al 80% del Producto Interior Bruto español en recomprar deuda soberana a dos y diez años (300.000 millones de dólares en seis meses), hacerse con más activos hipotecarios (750.000 a añadir a los 500.000 ya comprometidos) y liberar una parte adicional de los compromisos de pago de Fannie Mae y Freddie Mac (100.000 millones para un total de 200.000), pese a que el dinero en manos del sistema en aquél país viene creciendo a un ritmo del 15% interanual desde septiembre sin resultados visibles sobre su economía, y el Banco de Japón ha decidido ampliar sus compras mensuales de deuda de 11.000 a 14.000 millones de euros mensuales en medio de la mayor contracción de PIB de su historia moderna, superior al 12%, Reino Unido ha ido más allá al señalar que adquirirá uno de cada cinco activos públicos de renta fija en los próximos tres meses en un importe que, más allá de los beneficios que del ahorro en el pago de intereses puede suponer, implica comprometer dos veces el volumen monetario actualmente en circulación. 
Como señalaba recientemente Edward Chancellor en el FT, cualquier intento futuro de reducir de forma ordenada una burbuja de tal dimensión parece a primera vista imposible, tanto si las circunstancias presentes se mantienen como si finalmente el pim pam pum de medidas administrativas logra cambiar las tornas.
Un nuevo error en la política monetaria.
Todavía si sirviera para algo, un esfuerzo de este calibre estaría justificado ante la gravedad de la situación actual. Pero servidor se une a las voces de los que piensan que se trata de una iniciativa precipitada que el tiempo probará, de nuevo, inefectiva.
Básicamente porque vuelve a perder el foco de donde realmente se encuentra el meollo de la crisis actual que es, precisamente, en la sobreabundancia de crédito consecuencia, entre otros factores, de la laxa política monetaria llevada a cabo por los propios guardianes a principios de este siglo.
Una montaña de deudas que hay que repagar y sobre las que se cierne la siniestra sombra de la morosidad. Si esta falta de perspectiva unimos la incertidumbre sobre el valor real de su riqueza y la estabilidad laboral que tiene el ciudadano medio, sus dudas sobre la viabilidad del sistema y los anormales, por bajos, niveles de ahorro acumulado en las economías desarrolladas a lo largo de los últimos ejercicios la trampa de liquidez está servida. So sorry. 
El dinero abunda pero no circula lo que, a su vez, incide en el impacto de los ambiciosos planes de política fiscal, al reducir notablemente el valor del multiplicador de la inversión pública sobre la iniciativa privada.
El círculo vicioso se cierra con el temor popular a tener que pagar mañana vía impuestos los dispendios estatales del hoy, lo que puede incidir aún más en la voluntad de acaparar dinero de particulares y empresas y en su falta de respuesta al quantitative easing.
Dos consideraciones finales. Una, en un entorno como el descrito, la amenaza inflacionaria pierde automáticamente fuelle toda vez que no hay visos inmediatos de reactivación del consumo y de la actividad crediticia. Pero es que, aunque así fuera, para que el aumento de demanda se concretara en subidas generalizadas del coste de la vida se requeriría de una oferta productiva ajustada, con limitada capacidad excedentaria.
Y tal y como se puede constatar en esta interesante pieza del WSJFed feels pressure from excess capacity in US economy, se trata de una posibilidad muy alejada actualmente de la realidad; algo que tardará años en corregirse. 
Y dos, las necesidades de financiación de la economía norteamericana, unos 150.000 millones de dólares al mes, cuyo atractivo para terceros foráneos es menor conforme avanza la crisis según Naked Capitalism, hacen que cualquier intento presente de disminuir los costes de financiación, especialmente hipotecarios, sean pan para hoy y hambre para mañana.
La respuesta del mercado al exceso de oferta vendrá necesariamente vinculada a retornos de la deuda más altos. Por tanto, de la secuencia que caracteriza el quantitative easing sólo nos queda el primer estadio: el incremento de la oferta monetaria. Desde luego, el que no se consuela es porque no quiere.
Si aceptamos como válida la comparativa con la Gran Depresión del 29, por lo que a la quiebra del sistema financiero se refiere, podemos concluir con James K. Galbraith, hijo del gran estudioso de aquel periodo John K. Galbraith, que en una situación como la actual, y ante la escasez de recursos administrados, el valor de los errores derivados de las iniciativas gubernamentales es sustancialmente superior al efecto inmediato de sus aciertos, la osadía en el tratamiento de las cuestiones no es incompatible con la prudencia a la hora de medir sus efectos y las situaciones críticas de largo plazo no pueden ser abordadas desde la perentoriedad de las prisas a corto.
 Un artículo sensacionalpublicado en el Washington Monthly cuya lectura les recomiendo. Desgraciadamente el juicio sobre elquantitative easing no parece superar los tres elementos de juicio que acabamos de pronunciar. O si no, pregúntense conmigo: si esto no funciona, ¿qué queda para después? Sólo el vacío. El BCE se encuentra a tiempo de evitar caer, pese a las presiones, en el mismo error...