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jueves, 27 de enero de 2011

Crisis de liquidez o de solvencia


Viernes, 28 De Enero De 2011
Friday 28 january 2011

JOSÉ MANUEL NAREDO

Los mensajes de los gobiernos acostumbran a soslayar más que a explicar los problemas y a contentar a la población con mentiras piadosas.
Por ejemplo, desde el principio de la crisis se ha venido reconociendo que la banca y la economía española tienen problemas de liquidez, pero nunca de solvencia, como si de realidades ajenas se tratara.
Ahora se invoca la transparencia contable con ánimo de demostrar dicha solvencia, a la vez que se soslayan los factores que transforman la iliquidez en insolvencia.
Estos factores tienen que ver con la capacidad y el instrumental de que disponen los estados para acometer sus obligaciones de pago y con la valoración del activo de las empresas.
Es la propia normativa de la UE la que ha generado la crisis de la deuda pública que la atenaza, al unir la capacidad de gasto y endeudamiento de los estados con su incapacidad para emitir moneda con la que hacer frente a sus obligaciones de pago.
Y al limitar la posibilidad de rembolsar la deuda pública a la obtención de ingresos tributarios, es lógico que surgieran dudas sobre la solvencia de aquellos estados que más vieron dispararse su deuda y recortarse sus ingresos con motivo de la crisis.
Pero no es la deuda pública, sino la privada –mucho más elevada y concentrada en el ladrillo– la que empaña la credibilidad de la economía española.
Solamente la deuda hipotecaria de la economía española supera el billón de euros, doblando el importe de la deuda publica.
La parte de esa deuda que soportan los hogares aguanta relativamente bien, pero no ocurre lo mismo con los préstamos a las empresas promotoras y constructoras (que en nuestro país triplican a los concedidos a la industria).
Es aquí donde aumentaron notablemente la morosidad y los impagos, induciendo a la banca a refinanciar deudas y a quedarse con promociones de empresas en crisis.
Si se suma al crédito concedido al sector el importe de los inmuebles que pasaron a ser propiedad de la banca, se observa que esta, en vez de reducir, ha ampliado sus riesgos asociados a la promoción inmobiliaria.
Con unos precios inmobiliarios cuya caída se prolonga desde hace más de tres años, ya va siendo hora de reconocer que los problemas de iliquidez han mudado en insolvencia para buena parte de las empresas del sector y de revisar la política de refinanciación y acumulación de inmuebles que ha venido demorando el ajuste inmobiliario y agravando los problemas de la banca.
José Manuel Naredo es economista y estadístico

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La entrega de la casa al banco salda la deuda hipoteca



Sentencia de la Audiencia Provincial de Navarra
La entrega de la casa al banco salda la deuda hipoteca

Cinco Días


La Audiencia Provincial de Navarra ha emitido el primer dictamen judicial en España que considera suficiente la entrega de la vivienda al banco para saldar la deuda hipotecaria, a pesar de que el valor del inmueble se haya depreciado, según el auto dictado el pasado 17 de diciembre.

El auto considera que el banco "no habría concedido el préstamo si la finca no hubiera tenido un valor suficiente para garantizarlo, que fue fijado por la entidad ahora ejecutante". Además, destaca que en el contrato se reconoce que el inmueble tenía un valor "superior al principal del préstamo".
Además, el tribunal señala que la actuación del banco "no constituye un abuso de derecho", pero sí que es "moralmente rechazable" que la entidad alegue la disminución de valor de la finca que servía como garantía "para intentar continuar la ejecución".

En este caso, el comprador, además de perder la vivienda, debía pagar 30.000 euros más, de los que 8.000 correspondían a intereses y gastos, para saldar la deuda, de más de 70.000 euros. La justicia, ha dado la razón al consumidor, entendiendo que la casa cubre el capital prestado, lo que jurídicamente se conoce como "dación en pago".
La entidad se tuvo que quedar con el inmueble tras celebrar una subasta que quedó desierta y continuó exigiendo los pagos mensuales al propietario deudor.

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Navarra desestima así el recurso presentado por el BBVA contra la sentencia anterior del Juzgado de Primera Instancia número 2 de Estella, que dio también dio la razón al hipotecado.

En el auto, el tribunal recuerda que parte de la crisis fue provocada por "la mala gestión del sistema financiero del que resultan protagonistas las entidades bancarias, recuérdese las 'hipotecas basura' del sistema financiero norteamericano".

No obstante, los magistrados consideran que el banco ejecutor "no es causante de la crisis económica" y que su actuación "se ajusta a la literalidad de la ley".

Sin embargo, advierten de que su actuación es "moralmente intranquilizante", por considerar hoy que el valor del inmueble es inferior al que es su día se fijó como precio de tasación para la subasta.

Según explicó la asociación OCU, representante legal del hipotecado, este auto supone una decisión "pionera" y "contraria" a los planteamientos del Gobierno, que hasta la fecha se ha mostrado contrario a modificar la Ley Hipotecaria para permitir esta práctica o introducir la figura de la 'dación en pago'.

La normativa actual contempla que el consumidor que no puede pagar su hipoteca debe entregar la vivienda a la entidad financiera y que, en el caso de que una tasación muestre que el inmueble ha perdido valor, debe abonar la cantidad restante.

Fuente: http://www.cincodias.com/articulo/vivienda/Audiencia-Navarra-permite-entregar-vivienda-saldar-hipoteca/20110126cdscdsviv_2/

miércoles, 26 de enero de 2011

Banca pública: ahora o nunca


Banca pública: ahora o nunca

Miércoles, 26 enero , 2011

Alejandro Inurrieta *

Los acontecimientos se suceden y prácticamente todos los días se anuncian ayudas de corte financiero, en todas sus vertientes, para paliar la crisis financiera que arrasa al conjunto del mundo, y a España en particular.
El mecanismo sobre el que ha pivotado todo este entramado de ayudas, subvenciones, avales o subastas se ha basado en una institución como el ICO, y en menor medida, el recurso al Tesoro.
Pero todo esto, y después de varios intentos de sostener al sistema financiero, mediante el FROB (préstamos que rozan la usura en un contexto como el actual), barra libre de liquidez en el BCE o vagos intentos de fusionar a las cajas de ahorro menos eficientes, ha llegado la hora de la verdad y se ha decidido cambiar drásticamente el mapa financiero español.
En España se abre un nuevo periodo en el que el sistema financiero tradicional ha saltado por los aires, ante la presión de los dos grandes bancos multinacionales que operan en España.
Estas empresas, con ratios de solvencia y liquidez muy aceptables y un menor riesgo inmobiliario, se presentaron ante el presidente del Gobierno en Moncloa y exigieron una privatización de las cajas de ahorro, ya que creen que es insostenible el ataque que sufre la banca española en bolsa, y en mercados financieros en general, por la incertidumbre alrededor del riesgo que incuban los entes regionales.
Ante estos envites, y conscientes de que la falta de transparencia congénita del Banco de España y del propio sistema financiero hacen inviable convencer a los mercados de la falsa bondad de buena parte del sistema financiero, se ha optado por una privatización teñida de nacionalización, utilizando la amenaza creíble de elevar la ratio de solvencia.
El problema real es tan grave que podríamos estar hablando de más de 100.000 millones de euros de créditos dudosos, cuya recuperación es prácticamente imposible.
Esta cuantía, que es casi un 10% del PIB supone que las necesidades de capital real son muy superiores a las estimadas y nos acercan al verdadero cáncer actual de la economía española: la deuda privada es tan elevada que es imposible que se pueda repagar.
El dilema es quién debe pagar esta deuda, especialmente la inmobiliaria, que involucra a bancos, empresas y familias, y por extensión al Banco de España. Las primeras informaciones apuntan a lo clásico y más fácil.
Lo pagan los contribuyentes vía deuda o impuestos, los equipos gestores se libran de cualquier responsabilidad, los accionistas y bonistas son los grandes ganadores, pues su lastre, el riesgo de impago, lo asume el Estado y las instituciones ven limpios los balances de forma gratuita.
En este contexto de incertidumbre y parálisis financiera surge la idea de si la economía española necesita o no una banca pública que sea capaz de articular todas estas actuaciones y otras que lamentablemente el sector financiero privado no acomete.
El problema surge, y también el rechazo intelectual al que me sumo, si el concepto de banca pública es el mismo que vivió España en los años setenta y ochenta. En ese momento, existían varias formas de banca pública muy especializada.
Todavía se recuerda la existencia del Banco de Crédito Industrial o el Agrícola, o en otra modalidad Argentaria, hoy privatizada y englobada dentro de un gran grupo financiero.
Estos instrumentos nutrían de fondos a los sectores estratégicos o aquellos que podían serlo.
La liberalización del sector financiero trajo consigo la desaparición de toda forma tradicional de banca pública, entendiendo por ello la banca minorista que competía en algunos segmentos con la banca privada.
El posterior desarrollo del sistema financiero, gracias sin duda a figuras emblemáticas como Luis Ángel Rojo, permitieron que la banca privada, uniendo bancos, cajas y cooperativas de crédito, ocupase todo el espectro del mercado financiero y crediticio, manteniendo el Estado únicamente algunas agencias, como pueden ser el ICO, CDTI, Cofides o Enisa. Por supuesto, con la colaboración del Tesoro.
Estas agencias lo que hacen es convenir con la banca privada y así estimular o financiar las medidas de política económica que el Gobierno decida en cada momento, sin que tengan un carácter de banca al uso.
Con estos mimbres, la estructura económica y financiera española presenta ciertas carencias en materia de financiación que se han puesto de manifiesto en esta coyuntura.
Por un lado, el Estado se ha convertido, al menos coyunturalmente, en prestamista de última instancia a través de operaciones que está llevando a cabo el ICO o el Tesoro. Todo esto para solventar problemas dispares, como financiación de circulante, avalar emisiones de deuda o moratorias de pagos a las familias y empresas.
Todo esto unido a líneas especificas de crédito a sectores en crisis o muy maduros y para financiar el sector inmobiliario.
Adicionalmente, los fallos de mercado que operan en el ámbito de las empresas innovadoras o en la transferencia de conocimiento entre empresas y universidades y en el sector cultural.
Estas actividades, que el sector privado no contempla o lo hace sólo de forma parcial y selectiva, no despega claramente por falta de financiación abundante y rápida.
La ausencia de mecanismos de valoración objetivos y conocidos por parte de los que dilucidan a quien se apoya, la falta, en muchos casos, de conocimiento y formación en muchos gestores públicos del sector financiero, hacen cada vez más complicada la generación de riqueza empresarial en el apartado de innovación.
El riesgo que conllevan estos proyectos no justifica la tasa de rechazos y el escaso uso y conocimiento que de los instrumentos financieros públicos, salvo las subvenciones, tiene el entramado empresarial español.
En suma, con todos los fondos existentes, en muchos casos dispersos y con escasa difusión, se debería poder construir una banca pública del siglo XXI que cumpliese tres objetivos.
Uno, no competir en el segmento tradicional con la banca privada. En segundo lugar, financiar las medidas de política económica directamente.
Y finalmente, ser el financiador de todos los proyectos empresariales que, tras una evaluación por parte de expertos que conozcan el mundo empresarial, puedan generar valor añadido en la economía española.
Esto ahora sería mucho más fácil y barato utilizando las redes de las Cajas de Ahorro intervenidas, que pueden ser saneadas y transformadas en grandes ejes de desarrollo de nuevas actividades productivas, reconvirtiendo todo el parque de viviendas en balance en un gran parque de vivienda pública en alquiler.
Eso sí, quien quiera créditos inmobiliarios para construir en Seseña u otras zonas inútiles, que vuelva a la banca tradicional, tan querida por políticos y falsos empresarios creados al albur del dinero fácil y barato. Lo que se propone aquí es muy serio.
(*) Alejandro Inurrieta es concejal socialista del Ayuntamiento de Madrid y profesor del IEB. Fue asesor de la Secretaría de Estado de Economía.

lunes, 17 de enero de 2011

No reconocer la deuda pública en manos de la banca y demás especuladores


No reconocer la deuda pública en manos de la banca y demás especuladores

Este mecanismo de la deuda es un robo de dimensiones colosales que conduce al empobrecimiento general de los pueblos y a la pérdida de derechos laborales y sociales conquistados a lo largo de décadas.
Felipe Alegría | Para Kaos en la Red | 17-1-2011 a las 22:05 |
www.kaosenlared.net/noticia/no-reconocer-deuda-publica-manos-banca-demas-especuladores

NO RECONOCER LA DEUDA PUBLICA EN MANOS DE LA BANCA Y DEMÁS ESPECULADORES
La deuda se ha convertido en la bandera de la guerra social desatada por el capital financiero y sus gobiernos contra la clase trabajadora en toda la zona euro. Todo debe ser sacrificado a la deuda.
El ejemplo de Irlanda
El último y más escandaloso ejemplo es Irlanda. El Estado irlandés primero alentó una enorme burbuja inmobiliaria, parecida a la española, con fabulosos beneficios para los bancos nacionales y grandes constructoras.
El beneficiario indirecto era la gran banca europea (alemana, británica y francesa) que financiaba a los bancos irlandeses. Después, cuando la burbuja estalló, el gobierno se hizo cargo de esa montaña de deuda incobrable de los bancos irlandeses
y la convirtió en deuda pública, que arrojó sobre las espaldas de la clase trabajadora, a la que condenó a pagarla mediante un plan de ajuste draconiano.
Irlanda se transformó así en el alumno aventajado de la UE.
Pero, como no podía ser de otra forma, el drástico plan de ajuste provocó una fuerte recesión, que pulverizó el precio de los activos inmobiliarios de los bancos empujándolos a la quiebra, al tiempo que los ingresos públicos caían drásticamente.
El déficit y la deuda pública se dispararon.
La gran banca europea (la misma que había sido salvada de la quiebra con fondos públicos masivos) lanzó sucesivos ataques especulativos para subir los intereses de la deuda a niveles insoportables.
Mientras tanto, tomaban dinero prestado del Banco Central Europeo a un 1% de interés para comprar deuda irlandesa al 8%.
Resultado: el Estado irlandés ya no podía hacerse cargo de la deuda y entonces vino el “rescate europeo”. Un rescate que asegura a los bancos alemanes, británicos y franceses que recuperarán sus créditos y se embolsarán una montaña de intereses usurarios.
Para conseguirlo han impuesto un nuevo plan de ajuste, todavía más brutal: despidos masivos de empleados públicos, recorte del salario mínimo, más reducción de las pensiones, jubilación a los 68, otra subida del IVA, nuevos impuestos para las rentas más bajas y grandes recortes sociales.
Luego vendrá el siguiente acto del drama, cuando Irlanda, con su gente empobrecida y su economía hundida, tenga que declarar la suspensión de pagos…
Robo masivo y empobrecimiento de los pueblos

jueves, 13 de enero de 2011

¿Ha pasado el peligro? El Parlamento Europeo no descarta la ayuda a España


La comisión anticrisis, de visita en España, aseguran que hay fondos suficientes para ayudar a ambos países
13/01/2011 -   
La Comisión Especial sobre Crisis Financiera, Económica y Social del Parlamento Europeo ha reconocido que en la situación actual, países como España y Portugal quizás necesiten "ahora o en el futuro" la solidaridad de otros estados miembros de la Unión Europea, y ha apuntado que no se puede esperar que este apoyo venga de algunos gobiernos europeos, como el francés o el alemán.

En una rueda de prensa celebradas con motivo de su visita a España, el eurodiputado luxemburgués del Grupo del Partido Popular Europeo, Frank Engel, preguntado por las afirmaciones de un diputado español, que asegura que esta visita eran como unas "vacaciones pagadas", aseguró que es mejor que esta comisión visite España para analizar la situación económica de España que "dejárselo a Merkel o Sarkozy".
En este sentido, recordó que el presidente francés, Nicolás Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, solicitaron al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Duraro Barroso, que se redujera el presupuesto comunitario en el futuro. "Esto no es solidaridad", insistió.
Sin embargo, el presidente de la comisión, Wolf Klinz, aseguró queEspaña y Portugal piensan que pueden superar la crisis de deuda y no se plantean tener que recurrir al mecanismo de rescate temporal de la UE y el FMI. A pesar se eso, apuntó que si se hiciera en otras circunstancias, habría fondos disponibles.
En este sentido, recordó que el mecanismo de estabilidad financiera se ha puesto en marcha por si en algún momento fuera necesario. "Si un país llegara a la conclusión de que, ante la presión de los mercados o por otros motivos, deben usar la facilidad, sería un procedimiento normal", indicó.
Respecto a las subastas de deuda celebradas este jueves en España y este miércoles en Portugal, el presidente de la comisión, Wolfd Klinz, recalcó que han sido "dos días muy buenos" para ambos países, pero también para la eurozona. Así, insistió en que hay motivos para felicitar a ambas economías por la gran demanda y porque los tipos de interés han sido menores de los que se preveían hace 48 horas. "Eso se puede considerar un éxito", añadió.
En este sentido, subrayó que a la Comisión le interesa "muchísimo" que ambos países tengan "enorme éxito" a la hora de convencer a los mercados de que "van en serio", de que conocen los desafíos y de que han decidido "estar a la altura y hacer todo lo necesario para salir de la crisis por sí solos"
La presencia en España de los parlamentarios europeos, tras pasar por Portugal, tiene como objeto analizar y evaluar el alcance de la crisis financiera, económica y social, su impacto en la UE y sus Estados miembros, y proponer "medidas adecuadas" para reconstruir a largo plazo unos "mercados financieros sanos y estables", que permitan apoyar un crecimiento duradero y el empleo. Además, elaborarán un informe que posteriormente será votado en el Pleno de la Eurocámara.
La delegación está presidida por el eurodiputado alemán Wolf Klinz, e integrada por el también alemán Othmar Karas, del Partido Popular Europeo, la portuguesa Elisa Ferreira, de los Socialistas Europeos, el eurodiputado letón del ECR Roberts Zile, el sueco Olle Schmidt, del ALDE, el 'popular' luxemburgués Frank Engel y los españoles José Manuel García-Margallo, del PP, y Enrique Guerrero y Antolín Sánchez Presedo, socialistas.
Durante su estancia en España, los diputados se han reunido con miembros de las comisiones de Asuntos Europeos, de Presupuestos y de Economía y Fiscalidad del Congreso de los Diputados, con el director general de Política Económica del Ministerio de Economía y Hacienda, Juan Enrique Gradoph, y con el subgobernador del Banco de España, Javier Aríztegui y otros miembros del organismo. También han mantenido un encuentro con los representantes de la CEOE y Cepyme.
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